La Artesanía Milenaria de Los Waraos

Posted on

11 noviembre artesania warao
Cestas realizadas por los artesanos Waraos

En las extensas tierras que baña el Orinoco, en el Delta, tiene su asiento desde hace milenios una raza indígena que a diferencia de los demás Caribes, no es belicosa. Los Waraos respetan y asimilan las corrientes  culturizadoras, pero mantienen su identidad con la naturaleza constituyéndose en fieles observadores y conservadores de su hábitat.

Los Waraos son por tradiciones trashumantes, móviles como la cambiante naturaleza que los rodea. La misma necesidad primaria de la alimentación los obliga a vagar por selvas y ríos en búsqueda de peces y plantas para su alimentación. Viven en forma comunitaria, bajo leyes cambiantes de acuerdo al proceso de transculturización a que son sometidos.

La Artesanía Milenaria

Son muchos y variados los productos de la artesanía de los Warao. El indio, de manos hábiles. le ha arrancado a la selva y al río los secretos necesarios para sobrellevar una vida llena de privaciones y su arte, su artesanía, se ajusta a su modo de ser, de vivir.

El indio Warao del Delta depende de un árbol, que es realmente el árbol sobre el cual gira toda su existencia. Es la palmera moriche que crece silvestre en las tierras bajas y anegadizas del Delta Amacuro. Del moriche el indio extrae fibras para la fabricación de casi toda su utilería domestica, sus adornos y sus implementos de viaje, caza, etc.

Todo lo aprovecha el indio del moriche. Sus tallos, su piel, sus hojas, sus frutos, su savia. Es oasis, alegría, sombra, protección y descanso. Su savia se transforma en licor para las fiestas solsticiales, es techo, pared, tabique, es red, guaral, manare, estera, sombrero, chinchorro, guayare. adorno, materia prima para las manos diligentes que con sus tejidos interpretan  hasta las fuerzas ocultas del porvenir.

Para la obra artesanal de la cestería también el indio Warao utiliza la diversidad de plantas que paulatinamente se han ido adaptando a las condiciones ambientales del Delta: paja, tirite (sejoro), vástago del moriche (Ojídu) la concha del camoare, la concha de la caña brava, la hoja de coco, etc.

En las cestería las petacas (toro toroide), guapa (Biji), Sebucán (arujuba), manare (manari) mapire (utorotoro), son objetos construidos con gran manipulación, pues algunas de las fibras para el tejido se suele teñir con productos resinosos y tintes vegetales como el onoto y el peramán.

Lenguaje de los Cestos

Algunos de esos objetos son fabricados como juguetes y por lo tanto presentan una connotación especial que ha sorprendido a los investigadores. Tales son las maraquitas (jabi) y las trampas para los dedos que no pocos hemos conocido desde la infancia.

Es más, dentro de la cestería hay un campo muy grande para el investigador porque allí se reflejan las ideas filosóficas, religiosas, en los elementos que los Waraos llaman Janabaka que en el decir de los antiguos es el lenguaje de los cestos manifestados en la representación de círculos, cuadrados, laberintos, escaleras, soles, estrellas y flores.

Las cestas se destruyen todos los años y la tradición se va perdiendo. De ese lenguaje nos quedan muy pocas manifestaciones.

Hay cestas que son motivo de adivinación, si estos signos son debidamente captados por un vidente. Sirven para conocer el futuro de la comunidad en un lapso corto del año solsticial que se mide en los largos veranos.

Cestería Milenaria

Dentro de la artesanía indígena sigue siendo la cerámica su mejor exponente, en orden a la antigüedad, a la elaboración y contenido, desde el utilitario hasta lo mágico y religioso. Desde ollas, bandejas y platos, esa cerámica primitiva llega a representar figuras de adorno y es recipiente de un espíritu o jevu, y en algunas comunidades llega a ser la urna que recibe el cadáver de personas distinguidas en la tribu: los caciques (Kaidamo) y demás personas avaladas por guerreros (darija) y los curanderos (Shamanes, llamados también Wisiratu)

Hasta el presente se han recolectado representaciones de la fauna del Delta: pajaros (Domu), anfibios, cuadrúpedos, pero es notable la ausencia de representación de peces, figuran el caimán (nijarabaka), la baba (duruduru), la tortuga (joniwaku) y el perro de agua (jojetobe) y entre las aves predominan el tucán (jari) y el gavilán (oto) y tambien el mono (nakú) pero nunca los peces.

Asociados a la cerámica se han encontrado hachas pulimentadas, cinceles y boleadoras, todos estos objetos son del periodo barrancoide, al cual los estudiados le asignan un equivalente a mil años antes de Jesucristo. Afortunadamente estas manifestaciones se han conservado por la circunstancia de encontrarse en terrenos altos de las formaciones deltaicas. Se encuentran en esa materia arqueológica representaciones  humanas, especialmente de la mujer, su fecundidad y el varón del culto con los arreos característicos.

Una figura antropomorfa con el mentón  partido es precisamente lo que mas ha despertado la curiosidad de los investigadores.

Pulimento de Maderas

Un pueblo que se la pasa el mayor tiempo de su vida navegando sobre las aguas de los grandes y pequeños Caños del Orinoco, desde el comienzo de su vida se vio obligada a construir sus embarcaciones y remos. A la curiara o canoa la llamó Wajibaka y al canalete, Jaje. Del vástago del moriche (weda) construyó la vela triangular y la cuadrada, esta ultima utilizada por los navegantes latinos. La curiara la hizo de maderas resistentes como el cachicamo, sasafrás, pilón.

Combinando maderas de caña negra y manaca, huesos y espinas de pescado, fabricaron flechas y arpones para las actividades primarias de la pesca y de la caza.

De esta misma asociación de materiales, como otro acto de creación más trascendente surge la talla de las figuras humanas, aves y peces de la mitología Warao, labradas con maderas blancas de Sangrito, o sea, el viejo drago de los tiempos coloniales.

Por otra parte existen unas figuras de la madera que se llaman Daumona. Tienen gran relevancia porque se hace eco de una tradición según la cual el hombre tuvo su origen en un árbol y posteriormente toda esa generación humana se quemó en un gran incendio.

 

Las tallas en hueso

además de la fabricación de puntas de flechas para la pesca y la caza cuando no se conocían los anzuelos, la talla de huesos deriva a la fabricación de instrumentos musicales como la flauta (jari) que se hace con la tibia de venado y tiene tres huecos o nudos.

El hueso tiene una connotación de adorno y magia, como los collares de dientes de animales, a los que se les atribuye poderes en el campo físico y mágico.

El diente del tigre (tobe), los colmillos de caimán y baba y lo de perro de agua se consideran imanes de la buena suerte, mientras que el diente del báquiro, según sus creencias ancestrales, pueden tener efectos amatorios y lúbricos.

Fuente: La Otra Venezuela

Miguel Sanchez Castro

Ediciones Paulinas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s